Greenpeace sostiene en un nuevo informe que la llamada “deuda climática” atribuida al 0,01 % más rico del planeta alcanza cerca de un billón de dólares anuales.
El estudio vincula este impacto principalmente a las inversiones en actividades con altas emisiones y, en menor medida, a estilos de vida intensivos en carbono. También plantea que esta concentración de responsabilidad climática contrasta con la creciente necesidad de financiación para adaptación y respuesta frente al cambio climático, especialmente en los países más vulnerables.